24/10/08

Machado de Assis

Me van a echar del trabajo por dedicarme a hacer estas cosas, pero si no, no sé cuándo voy a poder. Aquí os dejo el enlace prometido a la novela (o relato, más bien) de Machado de Assis.



Como es muy cortito, os pido que si podéis leer alguna otra cosa de este autor, sería fenomenal para poder comparar sus distintos registros. Además, ya sabéis que me encantaría oír vuestras críticas de todo lo que pase por vuestras manos (o por vuestros ojos) y que queráis llevar el jueves.

Ánimo a todos.

17/10/08

Noticias breves

A pesar de que nuestra clase no era el lugar más adecuado para ver el vídeo de nuestra querida Najat el Hachmi, no me resisto a incluiros el enlace de la entrevista que podéis ver quienes entendáis catalán:
http://www.vilaweb.tv/?video=5156

Acaba de salir, ahora mismito, en el blog de "EL Boomeran(g)" el enlace a la entrevista que le realizaron a esta escritora para el programa "Cara a Cara". El enlace es:
http://www.elboomeran.com/video/106/natjat-el-hachmi/

Además, os apunto dos cosillas de que nos informa Esperanza: la primera, de la coincidencia del nombre propio entre el protagonista de El último patriarca y el de la primera novela de Rafael Chirbes, recientemente reeditada por Anagrama, Mimoun, si bien en la novela de Chirbes es el nombre de la localidad marroquí a la que acude un profesor español a dar clases. La verdad es que es una buena novela de un escritor cuyos méritos ya hemos comentado en clase.

La segunda, es la recomendación que hace Andrés Amorós (sabéis que seguimos el criterio de ciertos críticos, bien para aceptarlos y aprender a valorar los matices que apuntan, bien para repudiarlos y desprendernos de ellos con cajas destempladas). Se trata de El regreso del soldado, de Rebecca West, un clásico breve escrito por esta autora, a la sazón esposa del inconmensurable H.G.Wells, y que acaban de reeditar en Herce. A partir de ahora, queda nombrada (o "nominada", si os gusta más) candidata para nuestro club dentro de la categoría de clásicos.

13/10/08

El último patriarca

Imperdonable no haber revisado antes el número de Qué leer de este mes para haber visto la amplia entrevista (que el jueves os pasaré) a la autora de El último patriarca, la novela propuesta para la lectura común. Esta próxima sesión terminaremos con una síntesis de Camilleri, y empezaremos con el libro de la señorita Najat el Hachmi, publicado por Planeta en castellano, que nos deberá de durar esta semana y la siguiente como poco, dada su extensión (más de 350 páginas, aunque de ágil lectura). Así pues, no os agobiéis con ella, y vamos a tratar de disfrutarla en pequeñas dosis para que no nos pille el "estrés" desde el principio...

5/10/08

¡Empezamos!

Hemos empezado fuerte. Sin solución de continuidad, como dicen los entendidos. Así que, sin demora, nos hemos puesto manos a la obra y ya hemos seleccionado una primera lectura para abrir boca.
Como acostumbramos para el inicio de curso, se trata de una novedad editorial (ya sabéis, no más de un mes o mes y poco desde que apareció en librerías), de una extensión razonable y que nos dé pie a comentarios que nos ayuden a perfilar las sucesivas. En esta ocasión, esa función la cumple el veterano Andrea Camilleri con una novela que se aleja del registro que le ha dado proyección universal, el de la novela negra a través de su personaje Montalbano. Se trata de El beso de la sirena, y la podéis encontrar en la editorial Destino.
A sus ochenta y tres años, Camilleri está de moda, y para octubre y noviembre se prevén nuevos lanzamientos en español de sus últimos trabajos, incluido el que le ha supuesto el II Premio Internacional RBA de Novela Negra este mismo mes de septiembre. Además, sigue en librerías su estupenda narración La pensión Eva.
Nuestros comentarios el jueves nos servirán no sólo para valorar la bondad de la novela escogida, sino para apreciar cómo un autor como Camilleri puede llegar a convertirse en un referente indiscutible de la novela y cómo puede afectar a quienes aprecian más su faceta de narrador de historias de crímenes e investigaciones detectivescas la lectura de un texto tan alejado (o no) de aquellos.
Para quien no haya podido aún adquirirla, os adjunto un aperitivo en forma de comienzo de la novela:

“Gnazio Manisco reapareció en Vigàta el 3 de enero de 1895, a los cuarenta y cinco años, y en el pueblo ya nadie sabía quién era, ni él conocía a nadie, tras veinticinco años en América.
Hasta que tenía casi veinte años había trabajado como temporero, y se había desplazado con su madre y una caterva de braceros, de campo en campo, donde ora había que hacer la escamonda de los árboles, ora recoger almendras u olivas, habas o guisantes, ora tomar parte en la vendimia.
De su padre no sabía nada de nada, salvo que se llamaba Cola, que se había ido a América cuando él aún estaba en la barriga de su madre, y que ya no había vuelto a dar señales de vida, ni buenas ni malas. Entonces su madre había vendido la casa en la que vivían en el pueblo, de una sola habitación -total, los braceros no necesitan techo, duermen al raso, bajo las estrellas, y, si llueve, se refugian debajo de los árboles-, y se había metido el dinero en un pañuelo apretado en la pechera. Al final de cada semana, sacaba el pañuelo y guardaba el dinero de la paga que había conseguido economizar.
La cuadrilla de braceros a la que pertenecían Gnazio y su madre, porque Gnazio había empezado a trabajar a los cinco años por un cuarto de paga, estaba al mando del tío Japico Prestia, que los llamaba a todos "piojos". A los siete años, al oír que lo llamaban "piojo", Gnazio se enfadó.
-Usted, señor Japico, debe llamarme Gnazio, yo no soy un piojo.
-¿Te ofendes porque te llamo así?
-Sí.
-Te equivocas. Esta tarde te lo explicaré.
Cuando tenía ganas, el tío Japico, una vez terminado el trabajo y antes de que anocheciera, se ponía a contar historias y todos se reunían para escucharlo. Por eso aquella tarde contó la historia de Noé y el piojo.
-Cuando el Señor Dios se cansó de los hombres, que se hacían siempre la guerra y se mataban sin cesar, decidió borrarlos de la faz de la Tierra con el diluvio universal. Y de esa extinción habló con Noé, que era el único hombre honesto y bueno que había. Pero Noé le hizo notar que, junto con los hombres, morirían también todas las bestias, que no tenían la culpa del desdén del Señor. Entonces el Señor le dijo que fabricara una barca de madera, llamada arca, y que hiciera entrar en ella una pareja, un macho y una hembra, de todos los animales. Así, el arca flotaría y después, pasado el diluvio, los animales habrían podido procrear. Noé también obtuvo permiso para llevar en el arca a su mujer y a sus tres hijos, y luego preguntó al Señor cómo conseguiría advertir a todos los animales del mundo. El Señor le dijo que ya lo pensaría él. En resumen, para hacerlo breve, cuando todos los animales entraron, empezó el diluvio. Tres días después, una noche, mientras todos dormían, Noé oyó una vocecita en su oído:
»-¡Patriarca Noé! ¡Patriarca Noé!
»-¿Quién es?
»-Somos dos piojos, marido y mujer.
»-¿Piojos? -¿y qué eran? Noé nunca los había oído nombrar-. Y ¿dónde estáis, que no os veo?
»-En tu cabeza, en medio de tu pelo.
»-Y ¿qué hacéis?
»-Patriarca, el Señor Dios se olvidó de advertirnos del diluvio. Pero nosotros nos enteramos y trepamos a ti.
»-¿Y de qué vivís, piojos?
»-Vivimos de la suciedad que hay en la cabeza del hombre.
»-¡Podéis moriros de hambre! ¡Yo me lavo el pelo todos los días!
»-¡Ah, no, patriarca! ¡Te comprometiste a salvar a todos los animales! ¡Nosotros tenemos tanto derecho a alimentarnos como las demás bestias! ¡Por tanto, desde ahora y mientras dure el diluvio, no debes lavarte!
»¿Y sabéis por qué, muchachos, el Señor Dios se había olvidado de advertir a los piojos? Porque los piojos son como los temporeros, que hasta Dios se olvida de que existen.
Cuando oyó el cuento del tío Japico, Gnazio juró que en cuanto pudiera cambiaría de oficio.
Tenía diecinueve años cuando su madre murió porque nadie le hizo caso cuando le picó una víbora. En el pañuelo en que su madre tenía los ahorros encontró más dinero del que se esperaba y entonces decidió partir él también a América.

2/9/08

Declaración de intenciones

Lo reconozco. Uno de los defectos más flagrantes de este club es que el interfecto que lo gestiona es un hombre sin atributos (entiéndase a la manera musiliana ;)). Vamos, que es manifiesta la incapacidad para imponer una lectura común por el temor a desagradar paladares tan selectos pero divergentes como los nuestros. Así que, para que vayamos advertidos y para que nadie se llame a engaño, os adelanto que este curso, aunque seguramente sucederá como siempre, intentaremos cubrir flancos no trabajados y propondremos lecturas que compaginarán lo más nuevo con los clásicos más sobados, las obras más distendidas junto con retos lectores para estómagos curtidos. Así, por ejemplo, puede leerse desde el nuevo libro de Antonio Gala (en breve en las librerías) hasta cualquier ejemplo de literatura escandinava o árabe.
Eso sí: el problema del ritmo de lectura es de los más delicados. Habremos de llegar a un acuerdo para ello, aunque no parece mala idea que las obras comentadas no excedan de las trescientas páginas, y que el tiempo dedicado a cada una de ellas, dependiendo de lo que den de sí, sea de dos a tres semanas. Y, como complemento, habrá una serie de lecturas de fondo, como la que propusimos de La Montaña Mágica, para quienes dispongan de tiempo y ganas.
Por ello, y mientras vamos trazando líneas que dirimiremos (o no) y discutiremos, os iré dejando aquí algunos títulos de obras susceptibles de lectura compartida que, en cualquier caso, pueden ser lecturas interesantes para alguien al margen de lo que luego trabajemos.
Por supuesto, esta confesión pública tiene el ánimo de que planteéis todos los cambios y mejoras que se os ocurran y que podríamos llevar adelante. Si no podemos satisfacer a todos, al menos que nadie se sienta defraudado o decepcionado, pues el propósito siempre es pasar un buen rato con (la excusa de) los libros.

Rentrée para iniciados

Agosto ha sido un mes de sequía; al menos, por aquí, pareja a la de las editoriales que paraban máquinas o que las ponían a punto para el aluvión que se otea en el horizonte. Mientras, hemos podido disfrutar de un merecido receso de novedades y propuestas para echar la vista atrás y recuperar lo que se nos quedó en el camino. Pero llega septiembre, y con él un nuevo curso cuyo pistoletazo de salida ya nos asalta desde las librerías. Paul Auster, se llama. Viejo conocido, escrupulosamente leído y que nos ofrece una vuelta de tuerca más en su mundo personal, definitivamente hortus clausus en el que sólo cobrarán buenos frutos quienes sean rendidos devotos de su obra. Cómo no, Herralde aduce unas citas en la contraportada de Un hombre en la oscuridad que la sitúan en las cimas de su ya encumbrada trayectoria. Sin embargo, apenas si encontraremos nada nuevo o sorprendente en una novela discreta y que se suma, sin desdoro pero sin brillantez, a su dilatada producción. En fin, es Auster, y no es poco.
Al tiempo, cae por nuestras manos la última novela de un autor que años ha anunció su deslinde de este género narrativo: Juan Goytisolo. Pues bien, aquí tenemos un nuevo artefacto de este escritor, cuyo lazo de parentesco con Auster, si se permite una comparación tan desigual, es la de que se trata de una novela para goytisolianos. El exiliado de aquí y alla nos suena y nos retrotrae no sólo a Paisajes después de la batalla, cuyo personaje protagonista vuelve a las andadas en la nueva entrega, sino a reflexiones sobre el regreso del más allá que encontrábamos en La cuarentena y a una interpetación de la sociedad moderna y un tono cómplice con el lector con que recuperaremos muchos de los leitmotivs de este autor.
Nihil nouum...

Eso sí: preparemos un hueco más en la estantería, que la que se avecina -perdón por trivializar con temas tan serios- es émula de los huracanes caribeños. Que nos cojan confesados.

Primavera de libros

La sesión del pasado jueves nos llevó, como en otras ocasiones, a un final abierto: dado que hemos visto que la novela de O’Callaghan evoluc...