23/1/09

Cajón de sastre

Una vez revisada nuestra lectura de las peripecias de Andrés Hurtado (como siempre, con criterios dispares), y pendiente aún para la próxima sesión una valoración más amplia de los cuentos de Poe -si podéis, leed algún relato más que os llame la atención para contrastarlos y ver los diferentes temas desarrollados por don Edgar-, ya se ha elegido una nueva víctima a la que aplicarle nuestro escalpelo lector: se trata de la novela de Philippe Claudel El informe de Brodeck, editada por Salamandra (quien, por cierto, al parecer nada tiene que ver con el eximio Paul).
Como curiosidad, en el siguiente enlace podéis escuchar un fragmento leído de la novela original:http://www.evene.fr/livres/pop_extrait_audio.php?id=1029

Con ello, conseguimos un doble objetivo: volver a la lectura de actualidad con una relativamente reciente publicación, y además hacer una breve visita al campo de la novela con poso policíaco, aunque no pertenezca plenamente al género negro. Además, enlaza muy bien con nuestra lectura de Poe, padre como sabéis de las aventuras detectivescas gracias al amigo Auguste Dupin.



Por otra parte, os incluyo los enlaces a los textos sobre Poe aparecidos en la prensa para quienes no pudisteis acudir a la última sesión:


http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/24599/La_verdad_sobre_el_caso_Poe


http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/24600/Pionero_del_relato_moderno/



Asimismo, os dejo el enlace al programa de RTVE "Página2", que como os comenté entrevistó a la autora de una de las novelas recomendadas la semana anterior, La casa de los conejos de Laura Alcoba. En esta página también podéis ver el programa completo:



http://pagina2.rtve.es/

14/1/09

Dos clásicos en Acantilado

Cada vez que mencionamos la recuperación de un texto de Stefan Zweig es una buena noticia. Ahora se trata del relato Mendel el de los libros, sobre un librero de viejo que es condenado a un campo de concentración por una denuncia injusta. Apenas un puñado de páginas que nos regala El Acantilado, a las que hay que sumar las del también breve relato de Joseph Roth Jefe de estación Fallmerayer. Y no son pocas las novedades que promete esta editorial para el curso presente, incluida entre ellas la correspondencia entre Zweig y Herman Hesse. Estaremos al tanto.

Mauricio Wiesenthal

No hemos hablado apenas de este interesante escritor y rara avis en nuestro universo literario actual. Si acaso, siempre se ha apuntado como seña de identidad de su obra la del "esnobismo", ya que en sus obras kilométricas plantea con toda morosidad y delectación en la palabra un mundo personal construido con retazos de su historia, marcada por su condición aristocrática y la influencia humanista. El esnobismo de las golondrinas (Edhasa) es uno de los hitos recientes de su amplia producción. Luz de vísperas viene a sumarse a ella.

Si os apetece conocer un poco mejor a este curioso autor, podéis visitar su página web http://www.mauriciowiesenthal.com/ , o bien ver en la televisión digital o en "a la carta" el programa que el domingo dedicarán a entrevistarlo en Canal Sur 2, "El público lee" (que ya nos recomendó Carmen en alguna ocasión).

POE

Si los fastos conmemorativos y las efemérides sirven para recuperar y releer la obra de los grandes de la literatura, bienvenidos sean. Así sucede en este comienzo de año –sin solución de continuidad con respecto al pasado- con la figura de Edgar Allan Poe. En nuestro imaginario colectivo no faltan las historias del péndulo y la muerte, de Arthur Gordon Pym y su desasosegante periplo, del gato negro y del cuervo asimismo negro, de la calle Morgue, de la casa Usher… No obstante, quizá no hayamos releído alguna de estas historias desde hace tiempo, y puede ser una buena ocasión al calor de las nuevas ediciones que han aparecido con motivo de los doscientos años desde que viese la luz una vida llena de sombras como la suya.
En clase recuperaremos alguno de estos relatos, de una modernidad desconcertante y que aún provocan en el lector un escalofrío, no tanto por el misterio que los envuelve como por la perfección y poesía con que fueron escritos. Por cierto, en Madrid este sábado tendrá lugar una lectura de sus cuentos en la librería Tres Rosas Amarillas (c/ Vicente Ferrer).


http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=578254&idseccio_PK=1013&h=

20/12/08

El árbol de navidad, digo, de la ciencia

Pues eso: que para depurarnos un poquito y salir de las ramas intrincadas en que nos hemos enredado con Faulkner y Virginia Woolf, estas navidades podemos ir leyendo las aventuras y desventuras del amigo Andrés Hurtado en El árbol de la ciencia de Don Pío Baroja, saldando así una deuda que teníamos con los clásicos castellanos. No es precisamente la juerga padre, pero sí que nos vamos a volver a emocionar con las peripecias vitales y existenciales del joven Andrés, trasunto de Baroja, como cuando estábamos en el Instituto.


Sin embargo, aunque esa es nuestra lectura oficial para el regreso, no dejo de recomendaros la lectura de otro valor seguro de nuestras letras: la nueva novela de Ana María Matute, Paraíso inhabitado, relato de formación de la joven Adriana, entreverado de fantasías con que se refugia de la realidad del mundo adulto. Ya me diréis. Podéis ver una sinopsis en http://www.clubcultura.com/noticias/leer.php?not_id=5751/el_esperado/_paraiso_inhabitado

Un adelanto del libro:

Nací cuando mis padres ya no se querían. Cristina, mi hermana mayor, era por entonces una jovencita displicente, cuya sola mirada me hacía culpable de alguna misteriosa ofensa hacia su persona, que nunca conseguí descifrar. En cuanto a mis hermanos Jerónimo y Fabián, gemelos y llenos de acné, no me hacían el menor caso. De modo que los primeros años de mi vida fueron bastante solitarios.
Uno de mis recuerdos más lejanos se remonta a la noche en que vi correr al Unicornio que vivía enmarcado en la reproducción de un famoso tapiz. Con asombrosa nitidez, le vi echar a correr y desaparecer por un ángulo del marco, para reaparecer enseguida y retomar su lugar; hermoso, blanquísimo y enigmático.
Nunca supe por qué razón el Unicornio había intentado escapar del cuadro y durante mucho tiempo me intrigó, y aun me atemorizó un poco. Por aquellos días yo no debía de tener más de cinco años —quizá sólo cuatro—, pero ese recuerdo tiene un lugar relevante entre los primeros de mi vida. A veces, los recuerdos se parecen a algunos objetos, aparentemente inútiles, por los que se siente un confuso apego.
Sin saber muy bien por qué razón, no nos decidimos a tirarlos y acaban amontonándose al fondo de ese cajón que evitamos abrir, como si allí fuéramos a encontrar alguna cosa que no se desea, o incluso se teme vagamente.
Más o menos por aquellos tiempos en que vi echar a correr al Unicornio, fui enterándome, poco
a poco, de que había nacido a destiempo. La primera noticia concreta la tuve durante mis prolongadas escuchas bajo la mesa del cuarto de la plancha. Junto a la cocina y el antiguo cuarto de jugar —ahora convertido en cuarto de estudio, porque Jerónimo y Fabián estudiaban allí, y aparentemente ya nadie jugaba en aquella familia— eran mis espacios habituales.
Las personas más cercanas a mí eran precisamente las que los frecuentaban y ocupaban: Tata
María y la cocinera Isabel. Escondida debajo de la mesa de la plancha, escuchaba sus conversaciones, a menudo tan misteriosas que, cuando hablaban del mundo y la vida en general, me despertaban innumerables preguntas, pero si se referían a mí resultaban muy claras. De este modo tuve el temprano conocimiento de que había nacido tarde y en el momento menos oportuno para la familia.
—Ésta no ha tenido la suerte de sus hermanos, pobrecilla —murmuraba Isabel, siempre sentimental, mientras recogía y guardaba alguna cosa. Tata María se limitaba a levantar los ojos al techo y, de cuando en cuando, acompañado de un golpe de plancha, murmurar algo ininteligible.



Feliz Navidad


Por fin ha llegado; no sabéis qué ganas tenía de poder desearos, con toda la calidez posible, una muy feliz Navidad cargada de momentos familiares y de tranquilidad. Espero que vuestras obligaciones os permitan dedicaros todo el tiempo posible a vosotros y que disfrutéis, bien leyendo, bien con cualquiera de las opciones que nos dan unos días tan entrañables como éstos. Aprovechadlos a conciencia y que el año nuevo dé cumplida cuenta de todos vuestros deseos. 
Besos navideños para todos.

Primavera de libros

La sesión del pasado jueves nos llevó, como en otras ocasiones, a un final abierto: dado que hemos visto que la novela de O’Callaghan evoluc...