7/6/07

Camino (de César Vidal)

Una buena recomendación para seguir ampliando nuestro canon particular de lecturas, independientemente de todo lo que siempre hemos dicho y opinado sobre su inefable autor, es El camino hacia la cultura, una personal revisión de lo que considera el acerbo cultural imprescindible para un individuo culto. Resulta tan simpático como desolador el prólogo en que justifica el porqué de esta decisión de lanzarse a orientar al desvalido ciudadano entre las marañas culturales, del cual se ofrece un extracto en el siguiente enlace:


Además, el volumen, aparte de las consabidas nóminas no sólo de libros, sino también de películas y otros aspectos de cultura, se acompaña de una Guía de Trabajo en que propone una utilización activa de su obra. Como los cuadernillos de vacaciones para el verano, vamos...



Criticable, muy criticable casi todo lo que aporta, pero precisamente por ello muy saludable.

6/6/07

MUCHAS GRACIAS

Me alegro de poder al fin poner nuevas entradas en el Blog, sobre todo para hacer algo de recibo: daros las gracias a todos por este curso tan fantástico en el que me habéis dejado participar. Como el año que viene espero que nos sigamos viendo, esto no es ni una despedida ni nada similar, sino una forma de reconocer todo lo que me habéis enseñado, tanto como lectores como personas, lo que ha convertido el taller, el club, ... la reunión de amigos apasionados por los libros, en una experiencia fantástica para mí. Por ello, muchas gracias, y seguiremos dando guerra.

Flann o'Brien, Crónica de Dalkey

Os propongo uno de los escritores más originales de la literatura irlandesa, heredero directo de Joyce y también con notables complejidades de lectura, pero entregado a argumentos delirantes, historias de intriga y crítica irónica. Si en Joyce encontramos la cotidianeidad, en O'Brien encontramos un mundo de imaginación desbordante que más de una vez se ha asociado al de Lewis Carroll. Una propuesta compleja pero que merece la pena.

Para conocer un poco mejor esta obra, os incluyo un pequeño texto de Fernando Báez en que desgrana alguna de las claves del autor de El tercer policía, cuya obra Crónica de Dalkey acaba de aparecer en la editorial Nórdica.


Flann O'Brien: exégesis de lo inevitable
Fernando Báez

Flann O'Brien es, sin discusión, una de las mejores excusas que pueden darse para leer en cualquier época, uno de esos autores cuyo trato se hace con los años una excelente costumbre a la par que una necesidad íntima, esencial, irrefutable, pese a que ni su nombre aparece en la mayor parte de los diccionarios e historias de la literatura ni sus libros circulan en otra forma que no sea de la fotocopia o el remate callejero. Para su fortuna, la crítica (pública, rigurosa, intensa) ha preferido obviarlo de las letras inglesas y sus novelas, comparadas, en su momento y en el nuestro, con las de James Joyce, su admirador y amigo, siguen siendo la excéntrica contraseña de identificación de un escaso grupo de lectores (una auténtica muchedumbre solitaria), entre los que espero contarlo, lector, y me incluyo, que lo reconocen como parte inevitable de sus días y no pierden ocasión de releerlo con renovado asombro y placer.
En verdad, Flann O'Brien fue tan sólo un pseudónimo, aunque el más prestigioso, de Brian Nuall'in, un irlandés nacido en Strabane, Tyrone, el 5 de octubre de 1911. A falta de una biografía minuciosa, lo poco que podemos decir de él se reduce a tres o cuatro aspectos abstractos: el principal, en todo caso, sería el de su fervor por la cultura celta. En University College, Dublín, estudió Literatura Celta y viajó a Alemania para indagar con más detenimiento en el tema. Su tesis trató sobre "La naturaleza en la Poesía Irlandesa", un estudio donde el mito, la leyenda y la descripción proporcionaban claves para comprender el significado real de la historia irlandesa. Para la década de los 40 escribía en periódicos nacionalistas con pseudónimos cuya etimología respondía a cada propósito particular. En el "Irish Times" era el satírico Myles Na Copaleen, con un sentido del humor poderoso y destructor. En "Leinster Times" y en "The Nationalist" era George Knowall. Algunas de sus columnas fueron publicadas en forma de libro en 1943. Lo que parecía importar a O'Brien era despistar y ese fin, que le costó numerosos lectores para sus obras principales, le permitió desarrollar, como Fernando Pessoa, personalidades contundentes. Fue Brian O'Nolan, Myles Na Gopaleen, George Knowall, Brother Barnabas, Count O'Blather, John James Doe, Peter the Painter y Winnie Wedge.
Antes de haber concluido sus estudios universitarios, escribió y publicó su primera novela, la mayor, "At Swim Two Birds", que finalmente apareció en 1939 con tan mala suerte que un bombardeo destruyó tiempo después la editorial Longman's incinerando todos los ejemplares. Su segunda novela fue "The poor mouth" (La boca pobre), publicada en 1941, seguida de "The Hard Life: An Exegesis of Squalor" (La vida dura: Una exégesis de lo escuálido) en 1961, "The Dalkey Archive" (El Archivo Dalkey) en 1964 y, póstumamente una gaveta suministró "The Third Policeman" (El Tercer Policía), editada en 1967. En todo sentido, O'Brien fue un funcionario poco doméstico, ciertamente infeliz, absolutamente inhóspito: trabajador del Servicio Civil, no dejó de atacar al Ministro del Gobierno ridiculizándolo hasta el día en que renunció por motivos de salud en 1953. El primero de abril de 1966 murió en Dublín.
Borges comentó y elogió "At swim-Two-Birds" como una de las más interesantes novelas del siglo en un ensayo aparecido en "El Hogar". Su resumen del argumento es magnífico y cabe rescatarlo íntegro: "Un estudiante de Dublín escribe una novela sobre un tabernero de Dublín que escribe una novela sobre los parroquianos de su taberna (entre quienes está el estudiante), que a su vez escriben novelas donde figuran el tabernero y el estudiante, y otros compositores de novelas sobre otros novelistas..." (Textos Cautivos, p. 327). La obra parte de una idea memorable: establecer un relato con tres comienzos y tres finales como un hipertexto fulminante. Para O'Brien "Un buen libro puede tener tres comienzos completamente disímiles e interrelaciones sólo en la mente del autor, o cien inicios e igual número de finales". Ejemplo de esto es el hecho de que ofrece tres versiones al lector de la historia: la primera comienza con Pooka MacPhellimey, la segunda con John Furriskey y la última con Finn MacCool. Anthony Burgess, en su lista "The best in English since 1939", seleccionó "At swim-Two-Birds" como uno de los más complejos y completos relatos junto con "Finnegan's Wake" de Joyce. Graham Greene y Dylan Thomas leyeron a O'Brien y lo admiraron; Edna O'Brien dijo de él: "Pienso que junto con Joyce y Beckett constituye nuestra trinidad de los grandes escritores irlandeses, pero es más cercano y divertido".
Tal vez "El Tercer Policía", escrita hacia 1940 y salvada póstumamente, sea su novela más intensa y la que le gane mayor número de adeptos. Su procedimiento es complejo, pero el argumento restituye postulados clásicos: dos hombres ejecutan un crimen atroz y uno de ellos, sin que lo note, muere a consecuencia de una bomba colocada por su compañero y pretende seguir su vida normal. Cosas extrañas, mágicas y horribles tienen que sucederle para que evidencie que durante toda la obra ha estado muerto. Al final, regresa a buscar a su amigo y ambos emprenden la serie infinita e inagotablemente repiten los hechos. Los libros de un autor (De Selby) apócrifo sirven para numerosas digresiones absurdas de enorme interés humorístico que hacen de la obra una alegoría de la modernidad. Recuerdo, por ejemplo, un pasaje del capítulo VIII que ridiculiza las teorías físicas actuales tras una entrada a un cuarto que representa la eternidad:
"—Venga aquí, que le enseñaré algo para que se lo cuente a sus amigos.
Luego vi que ésta era una de sus escasas bromas, pues lo que me mostró fue algo que no podía contar a nadie: no existen palabras adecuadas en el mundo para trasmitirlo. Aquel armario tenía una abertura que parecía un tobogán y otra abertura, como un agujero negro, a un metro por debajo del tobogán. Oprimió dos objetos rojos, como teclas de máquinas de escribir, e hizo girar un mando de tamaño considerable. Al instante se oyó un ruido sordo, como si cayeran por una escalera millares de cajas de galletas llenas. Tuve la sensación de aquellas cosas saldrían del tobogán en cualquier momento. Y así fue: aparecieron unos segundos en el aire y desaparecieron por el agujero negro que estaba debajo. Pero, ¿qué puedo decir de ellas? No era blancas ni negras y, desde luego no tenían ningún color intermedio...Pero por extraño que parezca no era su color sin precedentes lo que más me llamá la atención. Tenían otra cualidad que me hizo mirar agitado, con la garganta seca y sin aliento...Luego tuve que reflexionar largamente hasta comprender por qué aquellos artículos eran sorprendentes. Les faltaba una propiedad esencial de todos los objetos conocidos... no tenían dimensiones conocidas. No eran cuadrados ni rectangulares ni circulares, o sencillamente de forma irregular... Sencillamente su aspecto, si se puede admitir esta palabra, era ininteligible para la vista...".
En algún pasaje, O'Brien escribió: "El infierno da vueltas y más vueltas. Su forma es circular y su naturaleza interminable, repetitiva y muy próxima a lo insoportable". En cada libro suyo ofrece una salida a ese laberinto y no es excepcional que haya creido que la literatura permite encontrar los lugares de duración, firmes y propicios a una salvación que si no llega nunca al menos determina las más oportunas y audaces señales de lucidez. De ahí, y mucho más que de ahí, que leerlo sea una experiencia iniciática. No se trata de entretenerse porque sí sino de asumir una tradición fantástica, un presente continuo realizado desde el deseo. Y eso ya lo convierte en un clásico.
Nota final: En la Biblioteca Morris se encuentra la colección más completa del mundo de material sobre y de Flann O'Brien: manuscritos, cartas, artículos, ensayos, periódicos, piezas de teatro y radio, fotografías, textos inconclusos (como una novela titulada provisionalmente "Slaterry's Sago Saga") así como versiones de sus libros en distintos idiomas.

17/5/07

La polémica de Günter Grass

Después de la polvareda que levantó en su país de origen la obra memorialística Pelando la cebolla, ahora podremos comprobar en traducción castellana si más allá de sus revelaciones privadas existe una nueva obra interesante del autor de El tambor de hojalata.


"Detalles de su vida aparecen en la autobiografía "Beim Haeuten der Zwiebel" ("Pelando la Cebolla") donde relata su infancia, su vida como soldado, sus inicios como escritor y su relación con el Papa Benedicto XVI quién también fue prisionero de guerra en Bad Aibling, Baviera. Ante estas revelaciones, Grass ha recibido fuertes críticas. En realidad, Gûnter Grass sirvió en las Waffen-SS unos meses, cuando tenía 17 años, por lo que ha sido defendido, por ejemplo, y entre muchos otros por Volker Schlöndorff, por Salman Rushdie y, en parte, por Mario Vargas Llosa" (fuente: wikipedia).

Literatura rusa

Aunque este Blog cada vez parece más un producto de la época electoral que vivimos -sólo se hacen nuevas tareas a última hora-, sí que puede ser interesante abrir una pequeña puerta, como hemos hecho al tratar algunas etapas o tendencias literarias, a la literatura rusa. La lectura de la novela de Ludmila Ulitskaya es una excusa perfecta para comprobar que existe la literatura rusa más allá de los grandes santones del realismo -eso sí, leer a Gogol, Dostoievski o a Tolstoi, siempre es una experiencia fascinante: ¿quién no se ha emocionado con las peripecias del pobre Raskólnikov de Crimen y castigo? ¿Quién no ha vivido la tragedia de Anna Karenina como la de un familiar?
Sin ánimo de aburriros con otra farragosa lista de nombres, sí que os propongo alguna lectura que va más allá de esa época: una gran literatura que surge durante el siglo XX, pese al férreo control político y que, una vez arrumbada la censura, se abre buscando la senda de la literatura occidental:

Mijail Bulgákov, El maestro y Margarita

M. Agueiev: Novela con cocaína

Vladimir Feroseyev: Bella de Moscú

Borís Pilniak, El año desnudo

Nina Berberova: La pianista

Ilf & Petrov: Las doce sillas

Anatoli RIBAKOV, Los hijos de Arbat

Venedikt Erofeiev, Tren de Moscú a Petushki

Víctor Pelevin, La vida de los insectos

10/5/07

EL buen soldado (notas)

John Dowell, el narrador, es tal vez el protagonista más destacado, y eso que los hechos que le afectan directamente parecen menos desarrollados que la habilidosa relación de lo que ve a su alrededor. Esto se debe, sin duda, a que nos invita a sentarnos junto a él en el salón de su casa y nos cuenta la historia con todo lujo de desórdenes, vaivenes, impostaciones e imposturas. Incluso en lo que oculta, en lo que escatima, en lo que disimula, se va confiriendo ante nuestros ojos de unos rasgos que terminan por darnos la medida de su compleja personalidad.

-Tres de los protagonistas fallecen; una cuarta pierde la razón. ¿Se ha salvado nuestro narrador? ¿Ha salido ileso de una historia tan trágica?

-Toda la narración gira en torno a la opinión que para el narrador merece: la historia más trágica que he oído jamás. ¿Que ha oído? ¿No debería decir “vivido”? ¿Por qué este voluntario distanciamiento? Pero además la narración nos hace vacilar: la forma de contarnos esta historia nos elimina gran parte de esa tristeza de que habla: en ocasiones irónica, en ocasiones sarcástica, son más las veces que esbozamos una sonrisa que las que nos sentimos sobrecogidos.

-Florence, la mujer del narrador, es uno de los personajes más controvertidos: con auténtica “flema” se nos cuenta una estratagema crudelísima por la cual al marido, durante nueve años, le engaña y le priva de sus encantos para dárselos a otro hombre. Mentira, engaño, adulterio,… serán los atributos esenciales de una mujer respetable. Un suicidio mediante el ácido prúsico que su marido toma para el corazón es el que apaga el suyo.

-Edward (el buen soldado…) y Leonora: el paradigma de matrimonio victoriano: infidelidad y meros intereses como sutura. A pesar de los constantes flirts del soldado, que le cuestan una fortuna, Leonora será la que se haga con las riendas al controlar también la hacienda. ¿Es ella una aprovechada manipuladora o es una forma aceptable ante un marido pasivo y desapasionado? ¿Qué valor posee para ella el mantener las apariencias sociales? ¿Permite la estructura de la novela apreciar la evolución del personaje?
Edward: antítesis del narrador (viril, romántico, apasionado): ¿paradoja su debilidad de corazón? El narrador cree que si su condición física fuera la misma que la de Edward, él también sería así: ¿es aceptable la actitud del narrador ante este personaje? Hay que recordar la paradoja de la descripción con que es presentado el personaje.
Los amores de Edward: La Delciquita (española), la señora Basil (en India), Maisie, Florence y Nancy.

-La dolencia del corazón como motor de la acción (el “spa” alemán) y como elemento simbólico.

-Nancy: personaje crucial: de su pasado piadoso y conflictivo -¿qué importancia da el autor a la familia desestructurada de la muchacha?-. ¿Es justa Leonora cuando por atacar a su marido destruye las ideas de Nancy? El amante muerto al descubrir la partida, la mujer catatónica al descubrir su muerte: ¿melodrama, parodia o crueldad del narrador? Oposición con el personaje de Maisie Maidan.

-La historia más triste: según Dowell, el narrador, la historia lo es porque ninguno de ellos ha conseguido lo que deseaba. En alguna ocasión ha sido comparado con una tragedia griega…

-¿Quedan claros los afectos de Dowell por Edgard y la condena expresa de Leonora? ¿Sirve la forma de narrar la novela para conseguir asumir su misma postura? ¿Hasta qué punto podemos comprender si se trata de que el autor intenta recomponer un mundo que se ha desmoronado y en el que trata de reestablecer su escala de valores?

-¿Cómo es el narrador? Su condición de cuáquero ¿condiciona sus ideas?

-Inmoralidad de la novela + idiosincrasia americana frente inglesa:

-Clave del estilo:
"I have, I am aware, told this story in a very rambling way, so that it may be difficult for any one to find their path through what may be a sort of maze. I cannot help it. I have stuck to my idea of being in a country cottage with a silent listener, hearing between the gust of the wind and amidst the noises of the distant sea, the story as it comes. And, when one discusses an affair--a long, sad affair--one goes back, one goes forward. One remembers points that one has forgotten, and one explains them all the more minutely since one recognizes that one has forgotten to mention them in their proper places, and that one may have given, by omitting them, a false impression. I console myself with thinking that this is a real story, and that, after all, real stories are best told in the way that a person telling a story would tell them. They will then seem most real."
¿Es aceptable esta estructura? ¿La aceptamos hoy o sigue siendo una maraña que hace desistir al lector?

- ¿Es negativo el hecho de que apenas si haya pasajes memorables? ¿Logra calar en la emoción del lector el desapasionado relato del narrador?

Primavera de libros

La sesión del pasado jueves nos llevó, como en otras ocasiones, a un final abierto: dado que hemos visto que la novela de O’Callaghan evoluc...