Henry James y François Mauriac nos esperan aún, pero y tenemos un nuevo clásico para después: se trata de las Historias de San Petersburgo de Nikolai Gogol, autor ruso que recuperamos como excusa para acercarnos a un país demasiado presente en la actualidad, como es Ucrania. Otros grandes autores provienen de allí, como Isaak Babel o Irene Nemirovski - de quien ya leímos alguna obra hace tiempo-, pero Gogol es necesario siempre. Y ya que elegimos sus relatos, nos centraremos en uno de ellos, deliciosamente publicado por Nórdica: El capote.
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