Tras la más que satisfactoria lectura de Stoner (novela sobre la cual aún quedan algunos flecos que revisaremos el próximo jueves 29), ya sabéis que tenemos previsto acudir a la obra póstuma de Antonio Tabucchi Para Isabel (Un mandala). El título ya nos deja entrever que se trata de una novela con una estructura extraña, y además es bueno conocer previamente algún otro texto del italiano para poder situarlo adecuadamente en su estilo, pero en cualquier caso creo que nos dará pie a interesantes comentarios.
No obstante, tenemos dos nuevos textos en cartel: el primero de ellos será un regreso a nuestros ineludibles: el breve relato La felicidad conyugal de Tolstoi -no confundirla con la de Tahar ben Jelloun, quien seguro será mentado- nos permitirá valorar una vez más el tealento del ruso y comprobaremos si está a la altura de Iván Ilich o de la Sonata a Kreutzer, ya diseccionadas en el club.
Otro clásico que nos visitará de nuevo será Yasunari Kawabata, en esta ocasión aprovechando la reciente reedición en bolsillo de su novela Kioto. Sin duda, nos servirá para recordar Lo bello y lo triste y también uno de los aciertos (a mi humilde entender) de nuestras selecciones: el eclecticismo que nos hace desplazarnos a latitudes menos conocidas.
Tras ellas, espero poder proponeros algo más arriesgado: la mejor forma de apreciar los clásicos es ponerlos en confrontación con los que no lo son, y hallar el mínimo común múltiplo (o el mcd, según casos). Que nuestras lecturas sigan abriéndonos puertas, aunque a veces eso suponga salir con lluvia o tener que volver precipitadamente. ¿Quién dijo que la lectura era un lugar seguro?
25/1/15
14/12/14
FIN DE AÑO (antes conocido como Navidad)
Para cerrar un año dinámico, heterogéneo en nuestras lecturas y por ello precisamente atractivo, concluiremos con nuestras últimas valoraciones sobre los jugosos cuentos flaubertianos. Además, haremos nuestra habitual aportación de textos (literarios o no) que compartimos como un pequeño regalo para todos los que formamos el club. Por eso, os invito a implicaros y a que traigáis vuestras selecciones (poesía, fragmentos, canciones, etc.) para que sea lo más rico y variado posible.
Por último, tenemos dos nuevas aportaciones: una lectura para las Navidades (Out, la novela japonesa que habíamos acordado, ha quedado postpuesta sine die por dificultades para su adquisición), que es Persuasión, de Jane Austen:
Tras las vacaciones, y del comentario que nos suscite este clásico victoriano, vendrá la segunda, uno de esos libros aupados desde el olvido a la categoría de libro de culto, titulado Stoner y escrito por John Williams:
Como quizá sea algo lenta la provisón de este libro, os recuerdo que siempre se puede recurrir a las versiones digitales...
Y, entre todo ello, unas Navidades que siempre nos dan tiempo para, si no leer, al menos compartir con los nuestros unos momentos que espero sean felices para todos. Así nos lo desearemos el jueves.
20/11/14
Sexta lectura (ahora sí): Tres Cuentos de Flaubert
Tras las jugosas sesiones que nos ha deparado el comentario de Curzio Malaparte, hoy hemos valorado la posibilidad de encaminar alguna de nuestras lecturas por el mundo del realismo decimonónico. Esta semana buscaré qué obras se encuentran fácilmente asequibles de las Brontë y adláteres, pero de momento hay una que hemos elevado a la categoría de lectura de clase: los Tres Cuentos, de Gustave Flaubert. Aunque no sea una de sus novelas largas (en su día trabajamos gozosamente con Madame Bovary), nos permitirán volver a la producción de un genio absoluto.
Hay varias ediciones (Cátedra, Valdemar, etc.), pero para quienes frecuentéis las digitales, no os será difícil encontrar una de las de "precio ajustado". Quien no pueda hacerse con ellos, le facilitaremos aunque sea una copia impresa.
Espero que os gusten.
Aviso importante: Hrábal no será la próxima lectura
Especialmente para quienes no habéis podido acudir a la última sesión, hemos de advertiros de que la sexta lectura NO será la de Hrábal, como habíamos anunciado, puesto que hemos decidido que quizá no fuese la más conveniente para el comentario en clase. Así pues, antes de que la adquiráis, recordad que NO SERÁ LECTURA DE CLASE. No obstante, en la próxima sesión os haré una propuesta para acercarnos a este autor, por si lo tenéis a bien: una posible sesión de cineclub con la excusa de los Trenes rigurosamente vigilados. Ya lo comentaremos.
15/11/14
Hrabal
Pues sí: cada reedición o novedad de este autor checo la hemos saludado con alborozo. Y es que la mezcla de estilos, la vitalidad, la sensibilidad, la socarronería y la lengua de este autor lo convierten en uno de los grandes de una literatura plagada de autores maravillosos (bate citar a Čapék o a Hasek). Así, aprovechamos la llegada a las librerías de Clases de baile para mayores (Nórdica) para hincarle el diente. Aunque no es una de sus obras mayores (imprescindibles Trenes rigurosamente vigilados y Una soledad demasiado ruidosa), nos servirá para entrar en su peculiar universo.
Como muestra, aquí va la crítica del jueves pasado de Manuel Hidalgo en el Cultural:
Celebramos el centenario del nacimiento de Bohumil Hrabal (1914-1997), y Nórdica nos regala el festivo e inagotable disparate de Clases de baile para mayores (1964), con traducción de Jitka Mlejnková y Alberto Ortiz. Imposible dejar de reír o, al menos, de sonreír mientras leemos, al tiempo que asistimos a un despliegue de imágenes y metáforas logradísimas y a la explosión de un sinfín de ideas, empaquetadas baja el humor sardónico del escritor checo, altamente estimulantes.
Fue uno de los primeros libros de éxito de Hrabal, que empezó a escribir tarde, de la época deTrenes rigurosamente vigilados (1964) y anterior a Yo que serví al rey de Inglaterra (1971), novelas que llevadas al cine, como otras, por el también checo Jiri Menzel, contribuyeron grandemente a la popularidad de su autor en Europa.
En Clases de baile para mayores un viejo zapatero –preciosas líneas dedicadas a su oficio, ingeniero de zapatos, dice él- narra a una bella joven, en un extenso monólogo hilvanado, de aquí para allá, sin pausas, su agitada vida en tiempos del imperio austro-húngaro, pintando un paisaje y un paisanaje zarrapastrosos.
El galanteo, el sexo, el matrimonio y, en fin, los lances eróticos ocupan un lugar central en el relato, que también opta por incurrir en regocijantes consideraciones culturales –bromas sobre el Renacimiento, Goethe y Mozart-, chanzas sobre la religión y los curas, evocaciones de suicidios y violentos episodios –esos constantes ahorcamientos-, continuos pasajes sobre las chuscas consecuencias de la vida alcohólica y tabernaria y reiteradas coñas marineras sobre el psicoanálisis y la interpretación de los sueños.
Por entre medias de un auténtico aluvión de anécdotas y comentarios chungos, con frecuencia desopilantes, Hrabal introduce pequeñas historias autónomas, entre lo grotesco y lo siniestro, que hacen del libro una cumbre centroeuropea del esperpento, del surrealismo o, si se quiere, del realismo mágico. Una auténtica gozada, siempre servida por una escritura literariamente riquísima que, a veces, mezcla la más lírica exquisitez con la burrada y la expresión coloquiales y populares. Un festín, ya digo.
El narrador “filosofa” de lo lindo. Así, por ejemplo, dice lo siguiente: “…la verdadera poesía debe ser dolorosa, como si uno olvidara la cuchilla de afeitar en un pañuelo y, al sonarse, la nariz se cortara con ella…”.
La comparación –la imagen- es buenísima, y por eso la traigo aquí. Abundan en el libro frases de ese calibre. El pensamiento de Hrabal no es dogmático, claro, y siempre aparece, al menos, bañado de ironía y de escepticismo. De todas formas, las líneas citadas nos sirven para recordar cuántas aseveraciones cerradas y excluyentes existen, a cargo de los creadores, sobre lo que “debe ser” la poesía, o la novela, o la pintura, o…No sé, el arte puede ser de muchas maneras –las que convengan a cada artista y le permitan alcanzar la excelencia- pero no “debe ser” –como demuestra la Historia- de ninguna manera en concreto, si bien dictar normas, hacer definiciones, elaborar manifiestos y todo eso sirve para pensar, discutir, enriquecer y avanzar.
Como muestra, aquí va la crítica del jueves pasado de Manuel Hidalgo en el Cultural:Celebramos el centenario del nacimiento de Bohumil Hrabal (1914-1997), y Nórdica nos regala el festivo e inagotable disparate de Clases de baile para mayores (1964), con traducción de Jitka Mlejnková y Alberto Ortiz. Imposible dejar de reír o, al menos, de sonreír mientras leemos, al tiempo que asistimos a un despliegue de imágenes y metáforas logradísimas y a la explosión de un sinfín de ideas, empaquetadas baja el humor sardónico del escritor checo, altamente estimulantes.
Fue uno de los primeros libros de éxito de Hrabal, que empezó a escribir tarde, de la época deTrenes rigurosamente vigilados (1964) y anterior a Yo que serví al rey de Inglaterra (1971), novelas que llevadas al cine, como otras, por el también checo Jiri Menzel, contribuyeron grandemente a la popularidad de su autor en Europa.
En Clases de baile para mayores un viejo zapatero –preciosas líneas dedicadas a su oficio, ingeniero de zapatos, dice él- narra a una bella joven, en un extenso monólogo hilvanado, de aquí para allá, sin pausas, su agitada vida en tiempos del imperio austro-húngaro, pintando un paisaje y un paisanaje zarrapastrosos.
El galanteo, el sexo, el matrimonio y, en fin, los lances eróticos ocupan un lugar central en el relato, que también opta por incurrir en regocijantes consideraciones culturales –bromas sobre el Renacimiento, Goethe y Mozart-, chanzas sobre la religión y los curas, evocaciones de suicidios y violentos episodios –esos constantes ahorcamientos-, continuos pasajes sobre las chuscas consecuencias de la vida alcohólica y tabernaria y reiteradas coñas marineras sobre el psicoanálisis y la interpretación de los sueños.
Por entre medias de un auténtico aluvión de anécdotas y comentarios chungos, con frecuencia desopilantes, Hrabal introduce pequeñas historias autónomas, entre lo grotesco y lo siniestro, que hacen del libro una cumbre centroeuropea del esperpento, del surrealismo o, si se quiere, del realismo mágico. Una auténtica gozada, siempre servida por una escritura literariamente riquísima que, a veces, mezcla la más lírica exquisitez con la burrada y la expresión coloquiales y populares. Un festín, ya digo.
El narrador “filosofa” de lo lindo. Así, por ejemplo, dice lo siguiente: “…la verdadera poesía debe ser dolorosa, como si uno olvidara la cuchilla de afeitar en un pañuelo y, al sonarse, la nariz se cortara con ella…”.
La comparación –la imagen- es buenísima, y por eso la traigo aquí. Abundan en el libro frases de ese calibre. El pensamiento de Hrabal no es dogmático, claro, y siempre aparece, al menos, bañado de ironía y de escepticismo. De todas formas, las líneas citadas nos sirven para recordar cuántas aseveraciones cerradas y excluyentes existen, a cargo de los creadores, sobre lo que “debe ser” la poesía, o la novela, o la pintura, o…No sé, el arte puede ser de muchas maneras –las que convengan a cada artista y le permitan alcanzar la excelencia- pero no “debe ser” –como demuestra la Historia- de ninguna manera en concreto, si bien dictar normas, hacer definiciones, elaborar manifiestos y todo eso sirve para pensar, discutir, enriquecer y avanzar.
24/10/14
Nuevas lecturas
En una sesión que se ha confirmado que iba a ser efervescente, pues la obra elegida invitaba a ello (y os pido disculpas por los problemas de gestión del aula, pero es lo que tienen las pasiones que espero refrenables en lo futuro), ya tenemos nuevas obras apuntadas en la agenda. Son las siguientes:
4) Curzio MALAPARTE, La piel (Galaxia Gutenberg, entre otras mil). Una advertencia: a pesar de que es un clásico indiscutible y de un alto contenido poético, es también un libro crudo y duro, con imágenes bellas y otras terroríficas. Apelo a vuestro juicio y sensibilidad para que la lectura sea provechosa.
5) Herman HESSE, Demian (Alianza, Edhasa,...). Eternamente postergado, por fin lo traemos al club, alejado ya de efemérides, y seguro que nos va a rememorar lecturas que hicimos hace años y nos va a devolver a ese universo filosófico tan inolvidable. Obviamente, aludiremos a sus otras novelas, incluida la inevitable y maravillosa El lobo estepario.
4) Curzio MALAPARTE, La piel (Galaxia Gutenberg, entre otras mil). Una advertencia: a pesar de que es un clásico indiscutible y de un alto contenido poético, es también un libro crudo y duro, con imágenes bellas y otras terroríficas. Apelo a vuestro juicio y sensibilidad para que la lectura sea provechosa.
5) Herman HESSE, Demian (Alianza, Edhasa,...). Eternamente postergado, por fin lo traemos al club, alejado ya de efemérides, y seguro que nos va a rememorar lecturas que hicimos hace años y nos va a devolver a ese universo filosófico tan inolvidable. Obviamente, aludiremos a sus otras novelas, incluida la inevitable y maravillosa El lobo estepario.
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