Aunque aún estamos en nuestra segunda lectura del año (los comentarios de la novela de Gordimer, como en ocasiones, han sido fructíferos más por lo que se han alejado del texto base que por el análisis inmanente del mismo), ya tenemos una nueva novela que añadir a la nómina. Finalmente, hemos incorporado una sugerencia que nos devuelve a los Estados Unidos, pero los de un interior en los años 50 ciertamente denso: Sangre sabia de Flannery O'Connor. Una obra breve e intensa que nos dará juego, pero que al mismo tiempo nos acercará a una escritora de la época de grandes autores como Steinbeck o el propio Faulkner.
Seguiremos incluyendo obras que nos permitan explorar terrenos y épocas variopintos para demostrarnos cuántos lazos tienen con nosotros.
23/1/14
12/12/13
Lecturas de comienzo de año
Retomando una muy sana costumbre, hemos establecido las que serán, tras la sesión especial de fin de año, nuestras lecturas de enero de 2014. Como han sido muchas las propuestas y todas bien recibidas (¿se confirmará tras la lectura la bondad de las mismas?), os recuerdo aquí cuáles hemos seleccionado y el orden de lectura.
1. Nadine GORDIMER, Mejor hoy que mañana (Acantilado). Un acercamiento al mundo de la Sudáfrica ¿post-apartheid?, tan de actualidad estos días, de la mano de una premio Nobel a quien llevamos tiempo rondando. Por su precio y volumen, la leeremos durante Navidades y la comentaremos en la primera sesión.
http://www.acantilado.es/novedades/mejor-hoy-que-maana-651.htm
2. Niccolò AMMANITI, No tengo miedo (Anagrama - compactos). El escritor italiano más popular y leído de las últimas dos décadas, al que hemos seguido en cada novedad literaria. En este caso, estamos ante una de sus novelas más equilibradas y sugerentes.
http://www.anagrama-ed.es/titulo/CM_631
3. Elizabeth TAYLOR, El juego del Amor (Ático de los libros). Un pequeño respiro lleno de sentimientos salido de la pluma de una autora afín al grupo de Bloomsbury y ofrecido por una de esas editoriales pequeñas que tanto bien nos hacen.
http://www.aticodeloslibros.com/novedades/El%20juego%20del%20amor-48.html
Como veis, muy distintos géneros y procedencias. Obviamente, cualquier alteración del programa será bien recibida...
http://www.acantilado.es/novedades/mejor-hoy-que-maana-651.htm
2. Niccolò AMMANITI, No tengo miedo (Anagrama - compactos). El escritor italiano más popular y leído de las últimas dos décadas, al que hemos seguido en cada novedad literaria. En este caso, estamos ante una de sus novelas más equilibradas y sugerentes.
http://www.anagrama-ed.es/titulo/CM_631
3. Elizabeth TAYLOR, El juego del Amor (Ático de los libros). Un pequeño respiro lleno de sentimientos salido de la pluma de una autora afín al grupo de Bloomsbury y ofrecido por una de esas editoriales pequeñas que tanto bien nos hacen.
http://www.aticodeloslibros.com/novedades/El%20juego%20del%20amor-48.html
Como veis, muy distintos géneros y procedencias. Obviamente, cualquier alteración del programa será bien recibida...
Y, en la recámara, nos han quedado obras tan dispares como golosas:
Flannery O'Connor, Sangre sabia
José Luis Peixoto, Nadie nos mira
Así como las "efemeridísticas" de Julio Cortázar, Wenceslao Fernández Flórez, etc. El próximo año se presenta cargadito de propuestas.
Flannery O'Connor, Sangre sabia
José Luis Peixoto, Nadie nos mira
Así como las "efemeridísticas" de Julio Cortázar, Wenceslao Fernández Flórez, etc. El próximo año se presenta cargadito de propuestas.
Delirio de Grossman
Nuestra última lectura de este mes, para quien no haya podido asistir estos últimos días, es la controvertida novela de David Grossman Delirio. Un gran autor, destacado por su valor ético y literario a nivel mundial, del que escogemos una novela de alto voltaje (en todos los sentidos).
De cines
Tarde, como suele ser habitual, actualizamos este blog con una estupenda aportación que nos ha regalado Carlos y que compartimos con todos por si alguien no lo ha recibido. ¡Muchas gracias!
SALON PERFUMADO POR TORINO
Hace años en Logroño había varios cines. Me apetece recordar sus nombres: Diana, Avenida, Moderno, Olimpia, Frontón, Alhambra, Atenea, Bretón, Sahor y Dúplex.Sin olvidar los domingueros: Maristas, Escolapios y Padre Marín, donde, por cincuenta céntimos nos “echaban” unas rancias películas en las que una misteriosa mano impedía ver los besos y demás escenas, que llamaban escabrosas. Entonces empezaban los chiflidos y pataleos, hasta que el cura encendía las luces y daba por terminada la sesión. Así era todas las tardes de domingo.
Guardo en mi memoria aquellas películas matinales de los domingos. Por una peseta, una de indios y vaqueros, salíamos tan contentos. A la tarde, otra vez al cine,según la película, escogíamos colegio. Y del cine a casa. Eran otros tiempos.
Después, un poco más mayores, recuerdo con nostalgia el paseo por Portales,para ver, además de las chicas, las carteleras expuestas en los soportales. Guiados por sus fotogramas decidíamos que películas íbamos a ver y en qué cine (hoy decimos sala). Nos guiábamos por las fotos de las chicas más guapas y ligeras de ropa. Normalmente no acertábamos.
Como el presupuesto no alcanzaba para más, sacábamos entrada de gallinero y poníamos a los de butaca perdidos de cáscaras de pipas. Por eso, y por hacer el gamberro, casi siempre nos echaban. Cuando esto no pasaba y, sobre todo cuando llovía, nos quedábamos hasta la noche. Era sesión continua y programa doble.
Entonces se clasificaban así: uno (todos los públicos), dos (jóvenes), tres (mayores de 18 años), tres R (mayores con reparos) y cuatro R (extremadamente peligrosa), éstas exigían confesión. Qué mentes más retorcidas las de entonces.
Casi siempre nos decidíamos por las que parecían más verdes. Pocas veces conseguíamos pasar. Había que enseñar el carné. Otra vez a la fila, a ver si pillábamos despistado al portero, que nos tenía fichados.
Hoy se han desplazado a los extrarradios y los llaman multicines; con la tecnología más avanzada, muy cómodos. Pero no es lo mismo.
En fin, me quedo con aquellas películas que anunciaban a todo bombo: “Color por tecnicolor”, o algo así.
Carlos, diciembre2013
12/11/13
El mayor error de Gide
Nunca se lo perdonó, a pesar de que estilísticamente tienen más de un rasgo en común. Marcel Proust quedó herido para siempre por el rechazo de André Gide de su manuscrito de En busca del tiempo perdido, pero no menos que este por haber dejado pasar una de las joyas de la literatura. Así se lo reconocía en una carta de enero de 1914:

Mi querido Proust:
Desde hace varios días no abandono su libro; me lleno de él con deleite, me sumerjo en sus páginas. ¡Ay de mí! ¿Por qué me resulta tan doloroso amarlo tanto?... Haber rechazado este libro quedará para siempre como el más grave error de la NFR, y (como tengo la vergüenza de ser en gran parte el responsable de esto) una de las tristezas, de los remordimientos más dolorosos de mi vida. Me parece, con toda probabilidad, que en esto se advierte la presencia de un destino implacable, ya que es una explicación de veras insuficiente de mi error decir que me había hecho de usted una imagen después de unos pocos encuentros ``en sociedad'', que se remontan a hace casi veinte años. Para mí, usted seguía siendo ese tal que frecuenta asiduamente a las señoras X... y Z..., ese que escribe en Le Figaro... Lo creía -¿se lo debo confesar?- ``uno del grupo de los Verdurin''.
Un esnob, un mundano diletante, lo más molesto que pudiera haber para nuestra revista. Y el gesto, que hoy entiendo tan bien, de ofrecerse a ayudarnos a publicar el libro, que habría sido para mí fascinante si lo hubiera comprendido bien, no ha hecho más que confirmar, ay, mi radical error. No tuve a disposición sino uno de los cuadernos de su libro, el cual abrí con mano distraída, y la mala suerte quiso que mi atención cayera de inmediato en la taza de manzanilla de la página 62, para luego resbalarme, en la página 64, en la frase (la única del libro que no logro de verdad explicarme hasta ahora, ya que no soy capaz de esperar a terminarlo del todo antes de escribirle) que se refiere a una frente de la que se transparentan las vértebras. Y ahora no me basta con amar este libro, percibo que siento por él y por usted mismo una especie de afecto, de admiración, de predilección singulares.
No puedo seguir... Tengo demasiados remordimientos, demasiados dolores -y sobre todo si pienso que quizá mi absurdo rechazo pudo haber tenido consecuencias para usted, que lo habrá hecho sufrir, y que hoy yo merezco ser juzgadoÊpor usted, injustamente, tal como yo lo había juzgado a usted. No me lo perdonaré jamás, y es sólo para aliviar en algo mi dolor que me confieso ante usted esta mañana, suplicándole que sea indulgente conmigo, más indulgente de lo que yo mismo no consigo ser.
André Gide
Esta semana (nuestro jueves) se cumplen cien años desde que empezó a aparecer publicada la colosal y deliciosa obra de Marcel Proust. Para recordarlo, merece la pena detenerse en el homenaje que le rinde El País: http://elpais.com/tag/marcel_proust/a/
Magnífico momento para recuperar una lectura necesaria.

Mi querido Proust:
Desde hace varios días no abandono su libro; me lleno de él con deleite, me sumerjo en sus páginas. ¡Ay de mí! ¿Por qué me resulta tan doloroso amarlo tanto?... Haber rechazado este libro quedará para siempre como el más grave error de la NFR, y (como tengo la vergüenza de ser en gran parte el responsable de esto) una de las tristezas, de los remordimientos más dolorosos de mi vida. Me parece, con toda probabilidad, que en esto se advierte la presencia de un destino implacable, ya que es una explicación de veras insuficiente de mi error decir que me había hecho de usted una imagen después de unos pocos encuentros ``en sociedad'', que se remontan a hace casi veinte años. Para mí, usted seguía siendo ese tal que frecuenta asiduamente a las señoras X... y Z..., ese que escribe en Le Figaro... Lo creía -¿se lo debo confesar?- ``uno del grupo de los Verdurin''.
Un esnob, un mundano diletante, lo más molesto que pudiera haber para nuestra revista. Y el gesto, que hoy entiendo tan bien, de ofrecerse a ayudarnos a publicar el libro, que habría sido para mí fascinante si lo hubiera comprendido bien, no ha hecho más que confirmar, ay, mi radical error. No tuve a disposición sino uno de los cuadernos de su libro, el cual abrí con mano distraída, y la mala suerte quiso que mi atención cayera de inmediato en la taza de manzanilla de la página 62, para luego resbalarme, en la página 64, en la frase (la única del libro que no logro de verdad explicarme hasta ahora, ya que no soy capaz de esperar a terminarlo del todo antes de escribirle) que se refiere a una frente de la que se transparentan las vértebras. Y ahora no me basta con amar este libro, percibo que siento por él y por usted mismo una especie de afecto, de admiración, de predilección singulares.
No puedo seguir... Tengo demasiados remordimientos, demasiados dolores -y sobre todo si pienso que quizá mi absurdo rechazo pudo haber tenido consecuencias para usted, que lo habrá hecho sufrir, y que hoy yo merezco ser juzgadoÊpor usted, injustamente, tal como yo lo había juzgado a usted. No me lo perdonaré jamás, y es sólo para aliviar en algo mi dolor que me confieso ante usted esta mañana, suplicándole que sea indulgente conmigo, más indulgente de lo que yo mismo no consigo ser.
André Gide
Esta semana (nuestro jueves) se cumplen cien años desde que empezó a aparecer publicada la colosal y deliciosa obra de Marcel Proust. Para recordarlo, merece la pena detenerse en el homenaje que le rinde El País: http://elpais.com/tag/marcel_proust/a/
Magnífico momento para recuperar una lectura necesaria.
10/11/13
Yasmina Khadra, candidato a presidente
Nuestro próximo autor, Yasmina Khadra, anunció la semana pasada su pretensión de presentarse a las elecciones de su país, al margen de cualquier fuerza política. La noticia, en Le Monde:
Algérie : Yasmina Khadra candidat à l'élection présidentielle de 2014
Le Monde.fr avec AFP |
Yasmina Khadra, de son vrai nom Mohammed Moulessehoul, est né en 1955 dans le Sahara algérien. Il est lauréat de plusieurs prix internationaux pour sesnombreux romans et dirige actuellement le Centre culturel algérien (CCA) à Paris.
Interrogé sur son programme électoral, M. Khadra a estimé qu'il viendra "quand [il aura] l'impression que [sa] proposition est bien accueillie". Dans le cas contraire, "on ne peut aller contre la volonté d'un peuple", a-t-il précisé.
M. Khadra a exclu tout éventuel parrainage d'un parti politique, et affirmé qu'il allait "récolter des signatures". La loi électorale exige en effet des candidats indépendants de récolter au moins 60 000 signatures d'électeurs. Ces signatures doivent être recueillies à travers au moins 25 wilayas (préfectures), et 1 500 signatures sont exigées, au minimum, dans chacune des wilayas. "Je sais que je mets les pieds dans le plat", a ajouté l'écrivain, qui affirme "avancer"et se "préparer".
L'actuel président algérien, Abdelaziz Bouteflika, achèvera en avril 2014 son troisième mandat. Et le chef de l'Etat, 76 ans, quatorze ans de pouvoir, n'a pas encore révélé s'il envisageait d'effectuer un quatrième mandat. Le nouveau chef du Front de libération nationale, le parti au pouvoir, Amar Saïdani, a ouvertement annoncé qu'il soutenait la candidature de M. Bouteflika pour 2014.
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